Muchas webs se escriben al revés: primero se redactan los textos y después se espera que Google los encuentre. El problema es que, a menudo, la web habla de «soluciones integrales» mientras los clientes buscan «reparar persiana en Palma». Nadie busca así, y Google no puede emparejar una cosa con la otra.
Un estudio de palabras clave sirve justo para eso: para saber cómo te busca tu cliente antes de escribir. Es la base de cualquier estrategia SEO. Si todavía tienes dudas sobre qué es el SEO y por qué importa, empieza por este artículo y vuelve aquí.
En esta guía te explico cómo hacer un estudio de palabras clave paso a paso, pensado para negocios pequeños y con herramientas gratuitas.
Resumen rápido
- Empieza por tus servicios y por cómo los describen tus clientes, no por las herramientas.
- Amplía la lista con el autocompletado de Google, Search Console y el Planificador de palabras clave.
- Valora cada palabra por intención, volumen y dificultad, en ese orden.
- Agrupa las palabras por tema y asigna cada grupo a una sola página.
Qué es una palabra clave (y qué no es)
Una palabra clave es la frase que alguien escribe en Google cuando busca algo. Rara vez es una sola palabra: «abogado», a secas, dice muy poco; «abogado laboralista en Palma» dice exactamente qué necesita esa persona y dónde.
Por eso, en un estudio de palabras clave no buscamos «la palabra mágica», sino el conjunto de búsquedas que hacen tus posibles clientes y qué página de tu web debe responder a cada una.
Hay tres tipos que conviene distinguir:
- Genéricas: «diseño web». Mucho volumen, mucha competencia y una intención poco clara.
- De cola larga: «diseño web para restaurantes en Mallorca». Menos búsquedas, pero más concretas y más fáciles de posicionar.
- De marca: el nombre de tu negocio. Ya son tuyas, pero comprueba que apareces bien.
Para un negocio pequeño, la cola larga es casi siempre donde está la oportunidad.
Paso 1: haz una lista de tus servicios y de tus clientes
Antes de abrir ninguna herramienta, coge papel o una hoja de cálculo y apunta:
- Qué vendes, servicio por servicio. No «reformas», sino «reforma de baños», «reforma de cocinas», «pintura de interiores».
- Dónde trabajas: Palma, toda Mallorca, algunos pueblos concretos.
- Cómo lo dicen tus clientes. Repasa correos, mensajes de WhatsApp y llamadas. Si te piden «arreglar una gotera» y tú lo llamas «impermeabilización de cubiertas», apunta las dos.
- Qué preguntas te hacen siempre: precios, plazos, si hace falta permiso… Cada pregunta frecuente es una búsqueda en potencia.
Esta lista, que se llama «semillas», es el punto de partida. Con 10 o 20 términos bien pensados tienes de sobra.
Paso 2: amplía la lista con Google
Google te da ideas gratis, solo hay que fijarse:
- Autocompletado: escribe cada semilla en el buscador sin pulsar Intro y apunta lo que sugiere. Prueba también a añadir letras («reforma baño a…», «reforma baño b…») o palabras como «precio», «cuánto cuesta» o «cerca de mí».
- «Otras preguntas de los usuarios»: el bloque de preguntas que aparece en muchos resultados. Son ideas perfectas para artículos o para la sección de preguntas frecuentes de una página.
- Búsquedas relacionadas: al final de la página de resultados.
Hazlo en una ventana de incógnito para que tus búsquedas anteriores no influyan en las sugerencias.
Paso 3: usa las herramientas de palabras clave
Para saber cuánta gente busca cada término necesitas datos. Estas son las opciones más útiles:
- Planificador de palabras clave de Google Ads. Es gratuito: solo necesitas una cuenta de Google Ads, sin tener que lanzar ninguna campaña. Con la opción «Descubrir nuevas palabras clave» metes tus semillas y te devuelve cientos de ideas con su volumen mensual. Si no tienes anuncios activos, verás el volumen en franjas («100–1000») en lugar de una cifra exacta, pero sirve para comparar.
- Google Search Console. Si tu web ya existe, es la fuente más valiosa: en el informe de Rendimiento ves las búsquedas reales por las que ya apareces, con sus impresiones y clics. Ahí suelen salir oportunidades que no imaginabas.
- Google Trends. Para ver la estacionalidad. En Mallorca es clave: muchas búsquedas se disparan en primavera y caen en invierno.
- Herramientas de pago como Semrush, Ahrefs o Sistrix. Dan datos de dificultad y de la competencia, y ahorran mucho tiempo, pero para empezar no son imprescindibles. Muchas tienen versiones de prueba.
Exporta los resultados a una hoja de cálculo. Al final tendrás una lista larga y desordenada: es normal, el siguiente paso es filtrarla.
Paso 4: entiende la intención de búsqueda
Este es el paso que más se salta, y el que más importa. La intención es lo que la persona quiere conseguir con esa búsqueda. Hay cuatro grandes tipos:
- Informativa: quiere aprender algo. «Cómo quitar humedad de una pared».
- Comparativa o de investigación: está valorando opciones. «Mejor aislante para tejados», «empresa de reformas opiniones».
- Transaccional: quiere contratar o comprar. «Presupuesto reforma baño Palma».
- De navegación: busca una web concreta. «Leroy Merlin Palma».
La forma más fiable de saber la intención es buscar la palabra en Google y mirar qué aparece. Si salen artículos y guías, Google entiende que es informativa; si salen fichas de Google Maps y webs de empresas, es transaccional y local.
Esto decide qué tipo de página necesitas: una búsqueda transaccional se trabaja con una página de servicio; una informativa, con un artículo del blog. Intentar posicionar una página de servicio para una búsqueda informativa (o al revés) suele ser una batalla perdida.
Paso 5: valora volumen y dificultad
Con la intención clara, toca priorizar. Para cada palabra fíjate en:
- Volumen: cuántas búsquedas tiene al mes. Para un negocio local, 50 o 100 búsquedas al mes de una palabra muy transaccional pueden valer más que 5.000 de una genérica.
- Dificultad: cuánto cuesta posicionar. Las herramientas de pago la estiman con un número; sin ellas, mira quién ocupa la primera página. Si son portales enormes, periódicos o grandes marcas, será difícil. Si hay webs pequeñas y negocios locales como el tuyo, hay hueco.
- Valor para tu negocio: ¿alguien que busca eso podría acabar siendo cliente? Esta es la pregunta más importante y ninguna herramienta la responde por ti.
Un truco sencillo: puntúa cada palabra del 1 al 3 en «valor para el negocio» y empieza por las de valor 3 que tengan una dificultad asumible.
Paso 6: agrupa las palabras por tema
Muchas palabras de tu lista significan lo mismo: «reforma baño Palma», «reformar baño en Palma» y «empresa reformas baños Palma» las responde la misma página. Agruparlas evita uno de los errores más comunes: crear varias páginas casi iguales que compiten entre sí (lo que se llama canibalización).
Para agrupar:
- Junta las palabras que tienen la misma intención y el mismo tema.
- Si dudas, busca las dos en Google: si los resultados son prácticamente los mismos, van en el mismo grupo.
- Elige en cada grupo una palabra principal (la que mejor resume el grupo) y deja el resto como secundarias.
Paso 7: asigna cada grupo a una página
El último paso convierte el estudio en un plan de trabajo. Crea una tabla con estas columnas:
| Página | Palabra principal | Secundarias | Intención | Estado |
|---|---|---|---|---|
| Servicio: reforma de baños | reforma baño Palma | reformar baño, empresa reformas baños | Transaccional | Por optimizar |
| Blog: cuánto cuesta reformar un baño | cuánto cuesta reformar un baño | precio reforma baño, presupuesto | Informativa | Por escribir |
Cada grupo tiene una sola página. Si una página ya existe, el trabajo es optimizarla (título, encabezados, texto). Si no existe, va a tu lista de contenidos pendientes.
Con esta tabla sabes exactamente qué escribir, en qué orden y para qué búsqueda. Y si tienes un negocio con local o con zona de servicio, no olvides que buena parte de las búsquedas locales se juegan también en el mapa: te lo cuento en cómo aparecer en Google Maps.
Errores habituales al hacer un estudio de palabras clave
- Obsesionarse con el volumen. La palabra con más búsquedas no siempre es la que trae clientes.
- Olvidar la intención. Elegir buenas palabras y ponerlas en el tipo de página equivocado.
- Una palabra por página, sin más. Una buena página responde a un grupo entero de búsquedas relacionadas, no a una sola frase repetida.
- Repetir la palabra clave hasta el aburrimiento. Google entiende sinónimos y contexto. Escribe para personas.
- Hacerlo una vez y olvidarlo. Revisa Search Console cada pocos meses: aparecerán búsquedas nuevas y oportunidades que antes no estaban.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en hacer un estudio de palabras clave?
Para una web pequeña de servicios, entre unas horas y un par de días si lo haces con calma. Para una tienda online o una web grande, bastante más, porque hay muchas más páginas que planificar.
¿Puedo hacerlo solo con herramientas gratuitas?
Sí. Con el autocompletado de Google, el Planificador de palabras clave y Search Console tienes suficiente para un negocio local. Las herramientas de pago ayudan a ir más rápido y a ver la competencia, pero no son imprescindibles para empezar.
¿Cada cuánto tengo que repetirlo?
No hace falta rehacerlo entero. Basta con revisarlo cuando lances un servicio nuevo y echar un vistazo a Search Console cada pocos meses para añadir búsquedas nuevas.
¿Y si la palabra que quiero tiene muy poco volumen?
Si es muy transaccional y encaja con lo que vendes, puede merecer la pena igualmente: pocas búsquedas con mucha intención de compra suelen convertir mejor que muchas genéricas. Además, los volúmenes de las herramientas son estimaciones y en búsquedas locales suelen quedarse cortos.
En resumen
Un estudio de palabras clave no es una lista de términos con mucho volumen, sino un mapa de cómo te buscan tus clientes y de qué página debe responder a cada búsqueda. Empieza por lo que vendes, amplía con Google, filtra por intención y valor, agrupa y asigna. Con esa tabla, cada texto que escribas tendrá un objetivo claro.
Si te estás preguntando si todo este trabajo compensa en tu caso, te lo cuento en ¿merece la pena invertir en SEO si eres autónomo o pyme?.

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